lunes, 18 de octubre de 2010

RICHARD STRAUSS: STÄNDCHEN (SERENATA)

Ya hemos explicado en el ejemplo de Schubert (primera canción de esta sección) el tema habitual de las serenatas. En este caso lo que el enamorado le pide a su amada es que abra la puerta suavemente para no despertar a los demás y salga con él al jardín ("con pasos tan ligeros como los de los elfos que retozan entre las flores"), prometiéndole una bella noche de amor bajo las estrellas.

El movimiento continuo del piano le da a esta canción un carácter alegre y saltarín, casi pícaro; especialmente lograda resulta la "coda" o remate pianístico, con su jugueteo sinuoso, que parece resumir toda la intención del texto. Si escucháis algunas de las versiones orquestadas que aparecen en Youtube (hay una de Renée Fleming y otra de Kiri Te Kanawa) observaréis justo lo contrario que en la canción anterior, "Morgen": el carácter del acompañamiento es netamente pianístico y pierde fuerza en la transcripción orquestal.

Si comparamos la letra y música de esta serenata con la de Schubert, que es muy anterior en el tiempo, encontraremos que el contenido es bastante similar, pero las formas de abordarlo literaria y musicalmente difieren mucho. El Lied de Schubert repite el tema con escasas variaciones, mientras que el de Strauss presenta un desarrollo más variado; este último tiene un carácter exaltado y urgente, intenta convencer de una manera menos sutil y más directa (el poema empieza por el imperativo "abre"), en tanto que el de Schubert, que se inicia con el término "Leise" (silencioso, suave) y continúa con "flehen" (suplican), emplea un lenguaje musical más sentimental y tierno.

Aquí tenéis una versión con voz masculina (el barítono Hermann Prey), que es la adecuada para el tema de la canción, y otra con voz femenina (la soprano Kathleen Battle), estupendamente cantadas las dos; fijaos en los gestos tan peculiares que hace la soprano con la boca en busca de esas sonoridades tan plenas y límpidas que logra en los agudos.


Mach auf, mach auf, doch leise, mein Kind,
Um keinen vom Schlummer zu wecken.
Kaum murmelt der Bach, kaum zittert im Wind
Ein Blatt an den Büschen und Hecken.
Drum leise, mein Mädchen, daß nichts sich regt,
Nur leise die Hand auf die Klinke gelegt.

Mit Tritten, wie Tritte der Elfen so sacht,
Um über die Blumen zu hüpfen,
Flieg leicht hinaus in die Mondscheinnacht,
Zu mir in den Garten zu schlüpfen.
Rings schlummern die Blüten am rieselnden Bach
Und duften im Schlaf, nur die Liebe ist wach.

Sitz nieder, hier dämmert's geheimnisvoll
Unter den Lindenbäumen,
Die Nachtigall uns zu Häupten soll
Von unseren Küssen träumen
Und die Rose, wenn sie am Morgen erwacht,
Hoch glühn von den Wonneschauern der Nacht.


Abre, abre con cuidado, mi niña,
para no despertar a nadie de su sueño.
Apenas murmura el arroyo, apenas tiembla al viento
una hoja entre arbustos y zarzas.
Por eso, con cuidado, mi niña, que nada se mueva,
apoya queda la mano en el pestillo.

Con pasos tan callados como los de los elfos,
salta entre las flores,
vuela ligera hacia la noche de luna,
y deslízate hasta mí por el jardín.
En torno al arroyo susurrante dormitan las flores,
fragantes en el sueño; sólo el amor vela.

Siéntate; aquí, bajo los tilos,
donde reina una misteriosa penumbra.
Sobre nuestras cabezas, el ruiseñor
soñará con nuestros besos
y la rosa, al despertarse al amanecer,
resplandecerá tras el éxtasis de la noche.





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