SONIDOS EN EL TIEMPO (Antiguo "Música Armenta"). Este blog surgió como página de información y enlaces para los alumnos del I.E.S. Vistazul, que me ayudaron a crearlo y le pusieron su primer nombre. Ahora que me he jubilado puede ser el momento oportuno para iniciar una nueva etapa. Es recomendable elegir una de las secciones que aparecen debajo de este texto, para evitar la mezcla de géneros y épocas del blog.
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Lista de blogs
sábado, 14 de diciembre de 2024
Schubert: Prometheus (Goethe), D.674 (con subtítulos). Konstantin Krimmel, Ammiel Bushakevitz
viernes, 13 de diciembre de 2024
Schubert: Lied 'Auf dem Wasser zu singen', D774 (subtitulado). Barbara Bonney, Geoffrey Parsons
Gabriel Fauré / Paul Verlaine: En sourdine (subtitulada). Cyrille Dubois, Tristan Raës
lunes, 12 de agosto de 2024
Haendel: Aria de Sémele ‘O Sleep’ (subtitulada). Marie Lys, George Petrou, Götingen 2023
Autor del libreto: William Congreve. Sémele: Marie Lys. Director musical: George Petrou. Director de escena: George Petrou. Producción del Internationale Händel-Festspiele de Göttingen.
miércoles, 10 de julio de 2024
Brahms: Die Mainacht (la noche de mayo), Op. 43 nº 2. Elina Garanca, Malcolm Martineau.
Traducción de Susana Weber Barón. Uno de los más bellos Lieder de Brahms, compuesto a partir de un poema de Ludwig Christoph Heinrich Hölty. Los versos establecen un paralelismo típicamente romántico entre el paisaje contemplado y los sentimientos del poeta, una comparación que en este caso no conduce a la identificación íntima con el entorno natural –como en el “Viaje de invierno”, de Schubert, o en “Morgen” (“Mañana”), de Richard Strauss– sino al contraste más amargo: el canto del ruiseñor y el arrullo de las palomas se contraponen a la soledad y la melancolía amorosa del poeta, el brillo de la luna al tono sombrío de su espíritu. Brahms suprimió la segunda de las cuatro estrofas originales, lo que le permitió organizar la canción en una estructura ternaria típica, con la primera y última secciones muy similares en su andadura lenta y contemplativa, separadas por el intenso contraste de los versos centrales. En ellos, tras el ascenso efusivo con que se nos describe el embeleso amoroso de las palomas, la voz desciende al registro grave de “las sombras más oscuras”, para luego demorarse largamente en la palabra “lágrimas”, antes de retomar el tema inicial en una tercera estrofa en la que las referencias externas dejan paso a la expresión directa de un corazón desolado por la imposibilidad de alcanzar sus más encendidos anhelos. Agradezco a Susana Weber Barón su amable y valiosa colaboración.
sábado, 29 de junio de 2024
Schubert: Im Freien (“Al aire libre“) D880. Subtitulado. Samuel Hasselhorn, Takako Miyazaki
Traducción de Susana Weber Barón y Mateo Jarnés. La profunda identificación de Schubert con la naturaleza, que está presente en muchas de sus mejores obras, se percibe plenamente en este Lied, cuya partitura lleva la indicación “mit Innigkeit”, es decir, con un sentimiento de intimidad. El acompañamiento pianístico, formado por un flujo continuo de semicorcheas (ocho por compás), tiene un encanto casi autónomo que nos recuerda a los mejores impromptus del compositor. Sobre él se despliega una radiante línea melódica que desde los primeros compases nos contagia el júbilo de deambular al aire libre bajo la noche estrellada. A diferencia de las canciones que sólo un año después conformarán la inmersión en la soledad y el desamparo del “Viaje de invierno”, esta caminata nocturna es un paseo por un entorno familiar y acogedor, poblado de saludos y señales de afecto; el musicólogo Gilles Cantagrel lo describe como “una serenata ferviente a la amistad”. El autor del poema, Johann Gabriel Seidl, que no habría pasado a la historia de no ser por su relación amistosa y artística con Schubert, tiene el honor de haber inspirado algunos de sus más bellos Lieder: “Der Wanderer an der Mond”, “Die Taubenpost” (ambos publicados en esta misma página), “Wiegenlied“ D867, “Sehnsucht” D879 y “Das Zügenglöcklein”, entre otros. Aunque su musa poética queda muy por debajo de la genialidad del compositor, el resultado final es que los versos y las notas confluyen y brillan sin posibilidad de separarlos: ese es el ensalmo de las buenas canciones.
Schubert: Der Zwerg (“El enano”) D.771 con subtítulos. Manuel Walser, Jonathan Ware.
Traducción de Uta Weber y Susana Weber Barón. Un impresionante poema de Matthäus von Collin elevado a cotas extraordinarias por la música de Schubert: en medio del mar solitario aparece una embarcación en la que viajan una reina y su bufón, “el enano”. Enseguida se nos describe la actitud fatalista de ella ante la inminencia de su muerte, que ha visto anunciada en las estrellas y que acepta mansamente. Su ejecutor va a ser el enano, que la ama y la aborrece por haberse prometido con un rey. La serena resignación con que la reina deja que el hilo fatídico rodee su cuello contrasta con la amargura de él mientras se dispone a estrangular a la que es objeto supremo de su veneración. En unas pocas estrofas se entremezclan el rencor, la ternura, la ira y la exaltación amorosa, junto con una actitud casi maternal de la reina cuando le dice a su verdugo “espero que mi muerte no te cause dolor”. En los versos finales coincide la inmersión final de ella en el agua con la descripción del ardiente deseo masculino en un intenso clímax musical. Para cerrar el terrible cuadro, se anuncia el eterno vagar de la embarcación, que no volverá a tocar costa alguna. El motivo típicamente romántico de la vinculación entre el amor y la muerte alcanza en esta obra maestra un tono especialmente sombrío, casi siniestro, a lo que se añade un marcado carácter dramático que le exige al intérprete una enorme ductilidad para dar voz al narrador y a los dos personajes, y a la vez expresar la compleja gama de emociones que hemos señalado. Recomendamos comparar esta excelente interpretación de Manuel Walser con alguna versión en voz femenina de las muchas que se pueden encontrar en YouTube, como la de Jessye Norman (en audio) o la de Waltraud Meier (en directo).
J. S. Bach: Pasión S. Mateo, Aria “Erbarme dich“ subtitulada. Delphine Galou, Diego Fasolis
Traducción del texto: Susana Weber Barón
J. S. Bach: Pasión según S. Mateo, Aria “Können Tränen“ subtitulada.
J. S. Bach: Pasión S. Mateo, Aria “Sehet, Jesu hat die Hand" Subtitulada. Delphine Galou, Diego Fasolis
El músico, teólogo y médico Albert Schweitzer (premio Nobel de la Paz en 1952) la describe así: “cuando sobreviene el aria es como si un rayo de sol atravesara las nubes; el repique lúgubre (del recitativo) se detiene y las campanas de redención entonan un redoble de alegría”. Por su parte el director y gran experto en Bach John Eliot Gardiner comenta que la transformación de la sonoridad de esta aria con respecto al número anterior “refleja el cambio de la culpa al amor del que Bach, siguiendo a Lutero, extrae los principales beneficios… estas exhortaciones de la cantante y de los oboes “da caccia”, que parecen estar flotando, irradian calidez y tienen un efecto balsámico”.
viernes, 28 de junio de 2024
J. S. Bach: Pasión S. Mateo, aria “Mache dich, mein Herze, rein“ subtitulada. Peter Harvey, Ivan Fischer
El aria “Purifícate, corazón mío” pertenece al episodio del descendimiento de la cruz, casi al final de La Pasión según San Mateo. Es una escena en la que se enlazan varias emociones: la compasión por el sufrimiento de Jesús da paso a un sentimiento más optimista por la perspectiva de la redención y de la unión con el Salvador. El sacrificio recién consumado provoca en los fieles el deseo de purificación, el desprecio de lo mundano y el anhelo de unión con la divinidad: “Apártate, mundo, deja entrar a Jesús”.
Como en muchas de las arias anteriores, Bach establece un diálogo entre la voz solista y la orquesta, a partir del cual despliega un edificio sonoro de vuelo amplio y de belleza profunda y plena. El gran director John Eliot Gardiner, que ha dirigido todo el repertorio sacro de este compositor y lo ha estudiado exhaustivamente en su libro “La música en el castillo del cielo” (Ed. Acantilado), define esta aria como “una de las más intrínsecamente consoladoras de todas las obras de Bach”. Nosotros nos atrevemos a definirla como la síntesis perfecta de lo divino y lo humano: un fascinante misterio que es a la vez glorioso, doloroso y gozoso. Agradezco a Rudi Haberkorn su valiosa ayuda en la traducción del texto.
viernes, 24 de mayo de 2024
Juan Sebastian Bach: Aria “Schlummert ein” subtitulada. Cantata BWV 82 “Ich habe genug“. Manuel Walser, Rudolf Lutz
El aria “Schlummert ein” (”Adormeceos”) es la segunda de las tres que conforman la cantata BWV 82 “Ich habe genug” (“Ya tengo bastante”), una obra en la que el único solista vocal expone un tema muy habitual en la tradición literaria religiosa: el deseo de morir para dejar atrás el valle de lágrimas que es la tierra y disfrutar de la unión con Dios. Es una de las arias más conocidas de Bach, una canción de cuna sacra que invita al sueño consolador de la muerte. No se sabe quién es el autor del libreto, pero sus fuentes bíblicas son fácilmente identificables. Todo el texto está en primera persona, lo que hace más elocuente el anhelo expresado en los versos.
El propio compositor debió de sentir un especial aprecio por esta cantata, de la que realizó varias versiones, para soprano, para mezzo y para bajo, con diversos acompañamientos. En esta ocasión escuchamos la orquestación más sobria, sin los instrumentos de viento (oboe y fagot) que se emplean en otras. La carga expresiva recae sobre la voz, con unos descensos impresionantes al registro más grave en la repetición de la palabra “Schlummert” y un conmovedor final de frase prolongado sobre la palabra “Ruh” (“reposo”). Agradezco a Susana Weber Barón su valiosa ayuda en la traducción del texto.
viernes, 26 de abril de 2024
Bizet: Carmen. Aria “Je dis que rien ne m’épouvante” (Micaela) Subtitulada. Sabine Devieilhe, René Jacobs.
Micaela se ha internado en los parajes agrestes de la serranía andaluza para llevarle a Don José noticias importantes sobre su madre, aunque sabe que este, siguiendo a Carmen y a su grupo de amigos contrabandistas, ha roto con el ejército, con su pasado y con los principios morales que regían su vida. Sobrecogida por lo solitario del lugar, en plena noche, intenta darse ánimos invocando la ayuda del Señor. Micaela es en todos los aspectos la contrafigura de Carmen; simboliza el orden, la familia y el amor casto, la novia ideal que la madre de D. José tenía reservada para su hijo. Por eso resulta tan marcada su vulnerabilidad en el escenario hostil de la serranía (un entorno natural para la gitana), donde se siente completamente perdida, sola y asustada. Su estado de ánimo, que oscila entre la autoafirmación y la zozobra, está maravillosamente expresado por los vaivenes de la voz y de la orquesta. Resultan particularmente seductoras las intervenciones de las trompas, con esas notas finales que parecen destilar pura melancolía. Pese a que se trata de una versión de concierto interpretada en un espacio de arquitectura muy moderna (la gran sala de la Elbphilarmonie de Hamburgo), el arte de Sabine Devieilhe consigue trasladarnos al paisaje inhóspito de la sierra, el territorio de los bandoleros, con esa conmovedora fragilidad con la que eleva sus ruegos finales. Una vez más se demuestra que cuando los cantantes son grandes intérpretes en el doble sentido del término (el de la excelencia musical y el de la capacidad de expresión dramática) no se echa en falta a los directores de escena. Traducción: Carmen Torreblanca y José Armenta
viernes, 19 de abril de 2024
Richard Strauss: Morgen ("Mañana") con subtítulos. Joyce DiDonato, Yannick Nézet-Séguin.
Morgen es el broche final de un conjunto de cuatro Lieder (el opus 27) compuesto por Strauss como regalo de boda para su prometida, la soprano Pauline de Ahna, con quien permanecería felizmente casado hasta el final de su larga vida. Toma como punto de partida un poema de amor de John Henry Mackay, amigo del compositor, y es sin duda una de las más bellas canciones de todos los tiempos.
Consta de dos estrofas de cuatro versos cada una, enmarcadas entre una larga introducción instrumental y un epílogo. Fue el mismo Strauss quien adaptó la versión original para voz y piano en dos fases: primero le añadió un violín y finalmente hizo una versión para orquesta, que es la que podemos escuchar aquí. En ambos casos se le confía al violín solista la amplia melodía inicial y final, que es puro "legato" y puro "cantabile", un carácter que, en la versión original, le exige al pianista unos considerables recursos técnicos y expresivos. En medio de la segunda estrofa se crea una tensión especial con una suspensión del “tempo” que precede a los versos finales y parece anunciar la quietud soñadora del texto: “nos miraremos, mudos, a los ojos / y el silencio de la dicha descenderá sobre nosotros”. La última sílaba no cierra la frase en cadencia conclusiva, sino que deja que el violín (o el piano) prolongue el trazado melódico hasta morir en el impresionante silencio final. De ese modo Strauss integra la melodía vocal en el entramado orquestal (o pianístico), incorporándola al mismo con la palabra “y” ("und") del primer verso, que sugiere una continuidad entre la voz y los compases previos, y despidiéndola con una nota que no supone un punto final, sino unos puntos suspensivos. El resultado es una maravilla que nos cautiva más en cada nueva escucha.
Añadimos aquí una interpretación de este Lied en su versión original para voz y piano:
Traducción: Mateo Jarnés
lunes, 15 de abril de 2024
Robert Schumann: Widmung (“Dedicatoria”) subtitulada. Jessye Norman, Geoffrey Parsons.
El fervor del enamorado está presente en cada uno de los compases de “Widmung”, con su arranque exaltado, la retención del "tempo" en los versos “tú eres el sosiego, eres la paz…” y esa cita pianística final del “Ave María” de Schubert, que bien puede entenderse como un gesto de reconocimiento y gratitud hacia quien durante tantos años había sabido sustentar el compromiso con devoción inquebrantable. Hay que decir que Clara era una pianista brillantísima y una compositora de incipiente talento que, guiada por su padre, había triunfado como niña prodigio en las principales capitales de Europa, en tanto que Schumann, 9 años mayor que ella, por aquella época no reunía más méritos que el de una carrera musical de incierta trayectoria. La boda culminaba no sólo un azaroso noviazgo, sino también una carrera de obstáculos que incluyó un litigio judicial entre el novio y el padre de la novia. Es comprensible que Robert se identificara plenamente con el texto del poema, no sólo porque su relación con Clara había sido una fuente perpetua de gozo y de aflicción, sino porque había supuesto para él un estímulo fecundo, la fuerza inspiradora de un proceso de ascenso y maduración artística en el que había conseguido extraer lo mejor de sí mismo. Traducción del poema de Rückert: Mateo Jarnés. Du meine Seele, du mein Herz, - Tú mi alma, mi corazón; Du meine Wonn', o du mein Schmerz, - tú mi gozo, mi aflicción, Du meine Welt, in der ich lebe, - tú, mundo mío en el que vivo, Mein Himmel du, darein ich schwebe, - tú, mi cielo en el que floto, O du mein Grab, in das hinab - Oh tú, mi tumba, en la que yo Ich ewig meinen Kummer gab. - he dejado mis penas para siempre. Du bist die Ruh, du bist der Frieden, - Eres el sosiego, eres la paz, Du bist vom Himmel mir beschieden. - tú me has sido destinada por el cielo. Dass du mich liebst, macht mich mir wert - Que tú me ames me hace digno de mí mismo, Dein Blick hat mich vor mir verklärt, - tu mirada me ha transformado ante mí mismo, Du hebst mich liebend über mich, - mediante tu amor me elevas sobre mí, Mein guter Geist, mein bessres Ich! - ¡mi espíritu bueno, mi mejor yo!
lunes, 18 de marzo de 2024
Haendel: Aria “Va tacito e nascosto” ( Giulio Cesare). Andreas Scholl. Lars Ulrik Mortensen.
Producción del Teatro Real de Copenhague (2007). Director de Escena: Francisco Negrín. ACTO I, ESCENA 9: Julio César ha sido invitado con grandes honores al palacio de Ptolomeo, hermano y rival de Cleopatra, pero no acaba de fiarse de las verdaderas intenciones de este, que es el malvado de la historia. Por eso canta un texto alusivo a la astucia del cazador que acecha furtivamente a su presa. El tema de la caza era frecuente en la música barroca y Haendel lo ilustra con dos recursos sencillos y eficaces que lo dotan de una contagiosa vitalidad: el acompañamiento de las trompas (asociadas tradicionalmente a esa actividad) y un ritmo de marcha muy marcado. El antagonismo latente entre los dos personajes, abocados un poco más adelante a enfrentarse al mando de sus respectivos ejércitos, lo aprovecha el director de escena para plantear un juego de competición entre ellos, que pugnan por reafirmar su posición de poder tratando cada uno de situarse por encima del otro, simbólica y literalmente. Un divertido duelo de apariencias que tiene sobre el público un efecto cómico claramente perceptible. En esta misma página podemos ver dos de los momentos culminantes de esta gran ópera: las arias de lamento de Cleopatra (“Piangeró la sorte mia”, cantada por Sabine Devieilhe) y de César (“Auré deh, per pietá, por Andreas Scholl, perteneciente a esta misma producción danesa). Pueden localizarse en la sección de este blog dedicada a la música vocal de Haendel.
Robert Schumann: Der Nussbaum (El nogal), Subtitulado. Barbara Bonney, Malcolm Martineau.
No es raro que los poemas que sirven de punto de partida a los Lieder tengan una calidad literaria bastante mediocre, que suele quedar disimulada en el resultado final. Ese es el caso de “El nogal”, de Julius Mosen: leído en un libro nos parecería almibarado y trivial; entonado por la voz y el piano, es otra cosa; nos sentimos atraídos poco a poco por lo que se nos canta y cuenta y acabamos olvidándonos de la abundancia de adjetivos redundantes y melosos. Como tantas veces, la alquimia entre música y texto produce una profunda metamorfosis: las palabras y los sonidos, al confluir, se transforman y adquieren dimensiones y significados nuevos. Conviene recordar que Robert Schumann tenía una formación literaria muy sólida, fue un notable periodista y crítico musical, leyó con avidez a los poetas de su tiempo y, en el año de su anhelado matrimonio con Clara Wieck, 1840, compuso en torno a 138 Lieder inspirados en obras de autores tan destacados como Rückert, Eichendorf o Heine. No le faltaba, por tanto, un criterio maduro en ese campo. Podemos suponer que lo que le interesó de los versos de su amigo Mosen estaba estrechamente relacionado con sus circunstancias personales: “Der Nussbaum” forma parte de un cuaderno de Lieder, los Myrthen op.25, que le ofreció a su prometida, Clara, como regalo de bodas en la víspera de la ceremonia, para la que había tenido que aguardar muchos años por la inflexible oposición de su futuro suegro. Parece inevitable que pensemos en ese tortuoso noviazgo cuando escuchamos la segunda parte del poema, en la que el nogal se convierte en transmisor de unos susurros alusivos a una muchacha "que piensa mucho y ni siquiera sabe en qué", y que, llena de incertidumbre, alcanza a escuchar esos susurros que hablan de un novio y del año que viene. Cómo no deducir que el compositor está pensando en Clara cuando envuelve los versos en los que la muchacha se entrega anhelante al sueño con unos arpegios pianísticos que suenan como una amorosa canción de cuna. Traducción del poema: Mateo Jarnés.
Haendel: Aria "Dopo notte" (Ariodante) con subtítulos. Joyce DiDonato, Il Pomo d’Oro, Francesco Corti
Joyce DiDonato culmina un magnífico recital en el Festival Barroco de Bayreuth con esta propina que le permite lucir su dominio soberano de las agilidades. Se podría decir, parafraseando el texto del aria, que su voz brilla con absoluta pureza y colma de alegría a los músicos de la orquesta, al público de la sala y a todos los que tenemos la fortuna de escucharla.
La escena pertenece al Acto III de la ópera “Ariodante”, en el que se resuelve felizmente el tortuoso enredo del Acto II, que ha llevado al protagonista al borde del suicidio tras descubrir que su prometida, la princesa Ginebra, tiene relaciones íntimas con el turbio Polinesso. A ese momento de desesperación pertenece el aria “Scherza Infida”, una de las más conmovedoras y hermosas de Haendel, que hemos publicado en esta misma página interpretada asimismo por Joyce DiDonato.
En realidad todo había sido un engaño urdido por Polinesso, que con su perfidia provoca una desmesurada reacción de rechazo contra Ginebra por parte de su propio padre y de Ariodante, con mucha honra mancillada, retos, peleas de espadachines y numeritos medievales diversos. Finalmente todo se descubre y el malvado recibe su castigo, la pobre Ginebra es rehabilitada en su honor de dama virginal y Ariodante, pleno de dicha, canta esta aria llena de alusiones al contraste entre la negra noche de su desventura y el radiante día de su felicidad recuperada, después de haberse salvado por los pelos de un terrible “naufragio”.
El arte musical de Haendel ya nos había mostrado con maravillosa expresividad el anterior sentimiento de zozobra y ahora encarna la euforia del momento con una fuerza arrebatadora.
Traducción: Mateo Jarnés
sábado, 17 de febrero de 2024
Henri Duparc: Chanson triste (subtitulada). Marie Lys, Joâo Araújo
Chanson triste (1868) es una de las primeras obras maestras de Henri Duparc, compuesta cuando tenía 20 años. Está basada en un poema de Jean Lahor (seudónimo de Henri Cazalis) que entrelaza dos temas favoritos de la poesía romántica: la tristeza, que habría de estar presente en la vida del compositor no como estado de ánimo circunstancial, sino como un rasgo permanente de su carácter; y el refugio en los brazos de la amada como cobijo protector frente al malestar que genera el mundo. En la época en que compuso esta “mélodie” Duparc estaba enamorado de la cantante escocesa Ellen MacSwiney, con la que se casaría años más tarde. El compositor, llevado por el exigente criterio estético que lo caracterizó desde muy joven, sometió la partitura a profundas revisiones y modificaciones, en las que se aprecia un claro progreso hacia una mayor libertad de la línea vocal con respecto al acompañamiento pianístico, con un despliegue de variaciones en los arpegios que hace que cada estrofa nos suene a un tiempo familiar y diferente de la anterior. El tratamiento que le da al poema se podría relacionar con la postura que él mismo adoptaba frente a la tristeza como algo que, en sus propias palabras, “debe formar parte de las cosas bellas… quien es incapaz de ella también es incapaz de apreciar las alegrías verdaderamente serias que elevan el alma y colman el corazón”. Duparc aprovecha hasta el fondo el carácter agridulce de los versos para ofrecernos, bajo la indicación inicial “Lent, avec un sentiment tendre et intime”, una síntesis única de melancolía y dulzura, un equilibrio perfecto entre sombra y claridad. Traducción: Carmen Torreblanca y José Armenta
Händel: Aria 'Scherza infida' (Ariodante) subtitulada. Joyce DiDonato, Yannick Nézet-Séguin
Ariodante es la segunda de las tres óperas de Haendel basadas en el “Orlando furioso” de Ariosto. Las otras dos son “Orlando” y “Alcina”. El argumento se mueve en un contexto de personajes caballerescos, con rivalidades, intrigas, honor mancillado, celos, desafíos y contiendas de espadachines, un mundo que a Haendel le interesaba sobre todo por la posibilidad de plasmar musicalmente la diversidad de pasiones y sentimientos de los protagonistas. El caballero Ariodante y la princesa Ginevra, hija del rey de Escocia, son dos jóvenes enamorados que están a punto de casarse, pero la noche anterior a la ceremonia él cae en una trampa tendida por el malvado de la historia, Polinesso, que se ha propuesto impedir el enlace porque ambiciona obtener él mismo la mano de la novia y alcanzar el trono. La trampa consiste en hacerle creer a Ariodante que su amada le es infiel con el propio Polinesso, el cual, aprovechándose de que la sirvienta de Ginevra, Dalinda, está enamorada de él, la convence de que se vista con los ropajes de su señora y lo deje pasar a los aposentos privados del palacio para representar juntos una escena amorosa. La simulación se lleva a cabo por la noche en las proximidades de una ventana y es contemplada por Ariodante desde los jardines, provocándole una enorme conmoción; el desengaño, los celos y la amargura lo empujan a tomar la decisión de suicidarse, pero, después de diversas peripecias, el embrollo acabará por arreglarse y culminará con la muerte del pérfido Polinesso y la unión feliz de los enamorados. El episodio del engaño coincide de forma bastante exacta con el protagonizado por Claudio y Hero en la comedia de Shakespeare “Mucho ruido y pocas nueces”, pero la fuente común, como la de alguna otra obra que relata la misma trama, es Ariosto. El aria “Scherza infida” expresa el tormento de Ariodante al descubrir la supuesta traición de su amada. Tiene lugar al aire libre, un entorno que ha inspirado muchas de las grandes escenas de Haendel. Como de costumbre, el compositor hace gala de su genio a la hora de describir con sonidos el proceso psicológico de sus personajes. En este caso la desolación viene ya anunciada por la introducción en “pianissimo” del fagot, cuya sonoridad oscura y velada sugiere en reiteradas frases descendentes un desmoronamiento interior y una profunda aflicción, más que un estallido de despecho. Pero ese expresivo tono doliente de los instrumentos es sólo el preludio de la impresionante belleza que viene a continuación. La célebre mezzosoprano Joyce DiDonato hace una gran recreación, tanto en lo vocal como en lo teatral, de esta aria, transmitiendo la desesperación de Ariodante con una excepcional intensidad. Si se prefiere un tempo menos lento (es el caso de quien esto escribe), en YouTube pueden encontrarse las excelentes versiones de Janet Baker y de Lorraine Hunt. Y, en voz masculina, la del contratenor David Daniels, magnífica. Pero todas son grabaciones de estudio.
Añadimos una interpretación fantástica, en directo, de la joven mezzosoprano Marvic Monreal, natural de Malta, que fue una de las finalistas premiadas en el concurso “Nuevas voces” de la fundación Bertelsmann del año 2022, en el que demostró un dominio apabullante de sus medios vocales y una capacidad innata para meterse a fondo en el papel interpretado. Obsérvese, entre el minuto 7’50 y el 8’15, la emoción de una de las instrumentistas, sentada en el lado izquierdo de la orquesta.
Haendel: Theodora, 'As with rosy steps' (subtitulada) Joyce Didonato, Il pomo d’oro, Francesco Corti
lunes, 15 de enero de 2024
Haendel: Aria "Piangerò la sorte mia" (Giulio Cesare) con subtítulos. Sabine Devieilhe, Ph. Jaroussky
Haendel: Aria "Waft Her, Angels, through the Skies" (Jephtha). Con subtítulos. David Portillo, Jane Glover.
Waft her, angels, through the skies, - Mecedla, ángeles, a través de los cielos, Far above yon azure plain, - más allá de la llanura celeste, Glorious there, like you, to rise, - para que se eleve allí gloriosa, como vosotros, There, like you, for ever reign. - y reine allí, como vosotros, para siempre.
La historia bíblica de Jefté es la de un caudillo israelita que le ha prometido al Todopoderoso que, si le concede la victoria en un combate contra los amonitas, le sacrificará a la primera persona que le salga al encuentro. Para su desgracia, esa persona resulta ser su propia hija Iphis, que está a punto de contraer matrimonio. En la versión del oratorio, que difiere en este punto de la del Antiguo Testamento, cuando Jefté se dispone a cumplir su promesa aparece un ángel que le ofrece cancelar el sacrificio a cambio de que Iphis se consagre a Dios el resto de su vida.
El aria recrea el momento inmediatamente anterior al sacrificio, en el que Jefté ruega porque su hija sea elevada a los cielos.
Excelente interpretación, delicada y bien matizada, del tenor norteamericano David Portillo, que, siguiendo la costumbre de la época del compositor, introduce unas acertadas variaciones en la reexposición del tema.
Al frente de la orquesta vemos a la directora británica Jane Glover, gran experta en el repertorio barroco y clásico, de la que recientemente se ha publicado en España el libro “Handel en Londres. La forja de un genio” (Editorial Scherzo).
sábado, 28 de octubre de 2023
Haendel: "Aure, deh, per pietá" (Giulio Cesare) subtitulada. Andreas Scholl, Lars Ulrich Mortensen.
sábado, 7 de octubre de 2023
Sirenas y Ondinas. Dvorak: "Rusalka", Aria de la luna (subtitulada). Asmik Grigorian.
La protagonista de esta ópera es una ondina que se ha enamorado de un príncipe y está decidida a hacerse humana para buscarlo y vivir con él, a costa de una serie de sacrificios que no culminarán en un final feliz. El argumento tiene algunas confluencias con el cuento de Andersen “La sirenita”, pero se desarrolla en el mundo de las “rusalki”, espíritus de las aguas de las leyendas de Ucrania y el sur de Rusia.
El eje argumental de la obra se
apoya en el incierto deambular de la protagonista entre dos mundos, el suyo
propio y el de los humanos, que resulta mucho más duro y cruel de lo que ella esperaba.
En esa travesía están presentes dos aspectos característicos de los cuentos populares,
la salida del núcleo familiar al mundo de los adultos y las tortuosas pruebas y dificultades que acechan a la unión amorosa. Y hay otro factor que se puede
relacionar con nuestro subconsciente, la atracción que nos despierta el mundo anfibio
del que procedemos.
En esta aria, Rusalka se dirige a la luna pidiéndole que la ayude a encontrar a su amado. El romanticismo de la escena, con la noche, la luna y el lago como marco, y el encanto envolvente de la música, con su gran fuerza evocadora y ese punto de melancolía propio de la música eslava, han convertido este número en el más conocido de la ópera y en una de las piezas favoritas del repertorio de las sopranos líricas. En esta versión se puede echar de menos la correspondiente escenografía, pero la interpretación de la cantante lituana Asmik Grigorian es tan sentida y convincente que suple con creces esa ausencia.
DE MONSTRUOS VOLADORES A ONDINAS SEDUCTORAS
Las tradiciones míticas europeas
están pobladas de espíritus de las aguas con muy diversas apariencias y
denominaciones, desde las clásicas náyades y nereidas griegas a las ondinas de las
leyendas populares, pasando por la francesa Melusina, la germánica Lorelei o las
rusalki eslavas. Aunque en algunos casos tengan nombre propio, suelen
aparecer como entidades colectivas femeninas, y su principal rasgo común es que
viven en el mundo acuático: ríos, fuentes, lagos, mares... En cambio difieren
en su comportamiento: mientras que muchas de ellas se caracterizan por su
capacidad de atraer con su canto a los hombres con intenciones generalmente
malévolas, otras (las ninfas fluviales, por ejemplo) tienen un cometido benéfico
sobre la naturaleza y la vida.
En tiempos modernos, la figura que tendemos a identificar con esos seres de aspecto seductor y querencia natural por el agua es la Sirena, que sin embargo presentaba unos rasgos muy diferentes en los antiguos relatos mitológicos de los que surgió: en la Grecia clásica las seirenes (σειρήνες) son descritas como seres monstruosos, mitad mujer y mitad ave, que desde los promontorios de las costas, normalmente en grupos de tres, atraían con su canto a los navegantes conduciéndolos hacia los escollos más peligrosos, o bien los enloquecían haciendo que se lanzaran al agua en pos de ellas, mientras que posteriormente se las ha identificado con la más extendida representación de mujeres con cola de pez que de vez en cuando se asoman con curiosidad a nuestro mundo y pueden llegar a enamorarse de un ser humano.
Aquellas temibles sirenas primigenias protagonizaron dos de los episodios más conocidos de la mitología griega: la pugna con Orfeo cuando este formaba parte de la tripulación de la nave Argo, junto con Jasón y los argonautas, y el fracasado intento de seducción de Odiseo (Ulises) cuando el héroe y sus hombres surcaban los mares en su largo viaje de retorno a Ítaca.
En el primero se enfrentan dos fuerzas musicales extraordinarias, el canto seductor de las sirenas, que ningún mortal había podido resistir nunca, y el de Orfeo, que ya había demostrado su poder frente a las fieras y las tempestades. Y es este el que se impone, salvando así a sus compañeros del pérfido maleficio que les acechaba. En esta historia, como en muchas otras, se pone de manifiesto la relación etimológica directa entre los verbos “encantar” y “cantar”.
En ambos casos está presente el mismo elemento que ya hemos comentado en el capítulo dedicado al Orfeo de Gluck: el poder de la Música para conmovernos y afectarnos hasta hacernos perder la cordura.
Enlace a una conferencia de Carlos García Gual sobre las
sirenas:
https://www.youtube.com/watch?v=Xeb1nWkEbwk