sábado, 24 de octubre de 2026

Schubert: Auf der Bruck D853 (texto subtitulado). Manuel Walser y Jonathan Ware. André Schuen y Daniel Heide.



Traducción de Susana Weber Barón.

El título de este Lied, compuesto a partir de un poema de Ernst Schulze, ha dado pie a un persistente equívoco, favorecido por la pérdida del manuscrito original. Como nos indica nuestra especialista Susana Weber, la traducción correcta es “Sobre el mirador Bruck”, ya que es a ese lugar al que alude el texto, un mirador panorámico en una zona montañosa próxima a Göttingen (Baja Sajonia). Pero no es raro seguir encontrando en algunas grabaciones una variante errónea, “Auf der Brücke”, que significa “sobre el puente”. Se ha señalado a menudo su parentesco musical y temático con “Erlkönig”, compuesto 10 años antes: ambos Lieder toman como motivo una temeraria cabalgada nocturna, descrita mediante un poderoso ostinato pianístico. Pero la hondura y riqueza del poema de Goethe, con su admirable equilibrio entre lo sobrenatural y lo siniestro, quedan muy por encima de este otro, que describe la desazón del enamorado que anhela reencontrarse con su amada. Más que el texto en sí, lo que nos impacta de este Lied es el enérgico impulso impuesto desde el arranque por el piano y la tensión implacable, casi agónica, con que se suceden los versos. El registro idóneo para este Lied, por su demanda de ímpetu vocal y oscuridad tímbrica, es el de barítono. Nosotros ofrecemos dos interpretaciones excelentes a cargo de dos grandes intérpretes de esa cuerda, Andrè Schuen y Manuel Walser, acompañados por dos destacados pianistas. Agradecemos a Susana Weber Barón su inestimable colaboración.

Schubert: Wiegenlied D867 (canción de cuna). Anja Mittermüller, Richard Fu (con subtítulos)


Wigmore Hall. Enlace al recital completo: https://www.youtube.com/watch?v=G9_pqnpQecg&t=4120s Texto de Johann Gabriel Seidl. TRADUCCIÓN DE SUSANA WEBER BARÓN En anteriores publicaciones hemos comentado la enorme fortuna que para el poeta Seidl supuso su relación de amistad con Schubert: nada menos que una garantía de posteridad. La colaboración entre ambos produjo joyas de la altura de “Der Wanderer an den Mond”, “Die Taubenpost”, “Im Freien” (las tres publicadas en este canal) y “Das Zügenglöcklein”, entre otras. Hoy añadimos a la lista esta canción de cuna, compuesta en la última etapa vital del compositor, en torno a 1826. Su longitud y la aparente invariabilidad con que discurren sus versos han hecho que algunos la consideren monótona, en tanto otros perciben en ella una infinita serenidad. Así la describe el musicólogo Gilles Cantagrel: “Sus cinco estrofas casi idénticas, el balanceo regular de sus acordes arpegiados, la repetición casi en letanía de varias secciones de frases… lejos de generar monotonía, crean un fenómeno hipnótico capaz de arrullar al niño en la beatitud de una melodía encantadora”. Por su parte Graham Johnson, destacado pianista acompañante y especialista en Schubert, que ha grabado la integral de los Lieder del compositor para el sello Hyperion con un amplio equipo de cantantes, no puede ocultar en su análisis su entusiasmo por este Lied: “Schubert ha prodigado su talento musical en esta nana que resplandece de inocencia y encanto puro. (…) El pianista debe cultivar un tacto maternal, a la vez suave y sensual; (…) su papel parece estar en el grado más elemental del teclado, pero si de lo que se trata es de recrear un lenguaje infantil, esta es la clase de lenguaje con que le habla a un niño un adulto embobado (…) El amor de un padre o una madre es tan básico e incondicional como esto: toda sofisticación se reduce a lo esencial de una respuesta amorosa, y solo Schubert puede permitirse reflejar esto en la música sin caer en el sentimentalismo. (…) Los pequeños detalles con que se modifica cada estrofa no deben perturbar la naturaleza hipnótica de la música. Son variaciones tan sutiles e íntimas como el intercambio de amor entre madre e hijo: cada momento de interacción aporta una nueva inflexión emocional invisible para los ajenos a ella. (…) Nos vemos transportados a otro mundo y permanecemos allí, bajo el hechizo de Schubert, hasta que el niño se duerme y nos permite salir de la habitación.” Agradezco a Susana Weber Barón su inestimable ayuda.

 

Schubert-Goethe: Der Fischer (el pescador) D225.Texto subtitulado. Sebastian Hill, Will Harmer


Oxford International Song Fest 2025. Enlace al vídeo completo: https://www.youtube.com/watch?v=zkYGEFE5Npc&t=677s Traducción de Carmen Schad revisada por Susana Weber Barón. Este Lied lo compuso Schubert en 1915, con sólo 18 años, una edad en la que ya había alcanzado una maestría admirable en el género, como demuestran algunas composiciones anteriores tan logradas como “Rastlose Liebe” (“Amor sin descanso”), “Nähe des geliebten” (“Cerca del ser amado”) y, sobre todo, “Gretchen am Spinnrade” (“Margarita en la rueca”), todas ellas sobre poemas del mismo Goethe. A un pescador que aguarda sentado junto a su caña a la orilla del río se le aparece de repente una náyade surgida de un remolino (a eso hace alusión la “mujer húmeda” descrita por Goethe: a una ninfa de las aguas) que le pregunta por qué atrae con su anzuelo a los peces hacia una muerte calurosa y agónica fuera de su medio acuático. A continuación le describe el encanto de la vida en las profundidades de los ríos, un mundo de belleza incomparable, sosiego y comunión con la naturaleza. El efecto de sus palabras no puede ser más prodigioso: el pescador se siente fascinado, atraído hacia la corriente, de tal modo que, en parte arrastrado por la náyade, en parte por voluntad propia, acaba desapareciendo bajo la superficie de las aguas. Casi sin que nos demos cuenta nos desliza el poeta una serie de vaguedades y sugerencias que enriquecen el desenlace. Ese ambiguo “Halb… Halb”, “mitad y mitad” (“en parte tiró ella de él, en parte él se dejó llevar”) que nos desvela el carácter enigmático de la criatura surgida de las profundidades, que tiene a la vez la maldad de tirar del pescador y la capacidad de seducirlo y anularle la voluntad. Otro elemento interesante es la alusión al canto: en dos ocasiones se nos dice que ella le habla y le canta, lo que refuerza la identificación con las sirenas y el rasgo de poderío musical de la náyade. Por último, creemos que la invitación a contemplar la propia imagen en el espejo del río, que la devuelve doblemente hermosa, alude indirectamente al mito de Narciso, y también a la misteriosa atracción por el agua, siempre clara y turbia a la vez, cristalina y opaca, llena de frescor y de peligros. El mundo acuático es uno de los temas favoritos del compositor, una fuente de inspiración que lo iluminó en numerosos Lieder que hacen alusión a los arroyos, el mar, los ríos, la pesca, los barcos, los manantiales, las truchas… En este canal hemos publicado algunos de los más perfectos y bellos: “Liebesbotschaft” (“mensaje de amor”), “Fischerweise” (canción del pescador”), “Auf dem Wasser zu singen” (“para cantar en el agua”), “Der Jüngling an der Quelle” (“el joven junto al manantial”) y “Des Baches Wiegenlied” (“Canción de cuna del arroyo”). Invitamos a hacer un recorrido por ellos.

 

Brahms: Die Mainacht (la noche de mayo). Konstantin Krimmel, Hélène Grimaud (con subtítulos).


Dortmund, Festival de piano del Ruhr 2024. Emitido por el canal Arte. Enlace al recital completo: https://www.arte.tv/es/videos/120498-003-A/helene-grimaud-y-konstantin-krimmel/ Traducción de Susana Weber Barón. Uno de los más bellos Lieder de Brahms, compuesto a partir de un poema de Ludwig Christoph Heinrich Hölty. Los versos establecen un paralelismo típicamente romántico entre el paisaje contemplado y los sentimientos del poeta, una comparación que en este caso no conduce a la identificación íntima con el entorno natural –como en el “Viaje de invierno”, de Schubert, o en “Morgen” (“Mañana”), de Richard Strauss– sino al contraste más amargo: el canto del ruiseñor y el arrullo de las palomas se contraponen a la soledad y la melancolía amorosa del poeta, el brillo de la luna al tono sombrío de su espíritu. Brahms suprimió la segunda de las cuatro estrofas originales, lo que le permitió organizar la canción en una estructura ternaria típica, con la primera y última secciones muy similares en su andadura lenta y contemplativa, separadas por el intenso contraste de los versos centrales. En ellos, tras el ascenso efusivo con que se nos describe el embeleso amoroso de las palomas, la voz desciende al registro grave de “las sombras más oscuras”, para luego demorarse largamente en la palabra “lágrimas”, antes de retomar el tema inicial en una tercera estrofa en la que las referencias externas dejan paso a la expresión directa de un corazón desolado por la imposibilidad de alcanzar sus más encendidos anhelos. Agradezco a Susana Weber Barón su amable y valiosa colaboración.

Brahms: Sapphische Ode (Oda sáfica) op. 94/4. Anja Mittermüller, Richard Fu. Texto subtitulado.


Wigmore Hall de Londres, 12-07-2026. Enlace al recital completo: https://www.youtube.com/watch?v=G9_pqnpQecg&t=582s AUTOR DEL TEXTO: HANS SCHMIDT. TRADUCCIÓN: ELISA RAPADO (Lieder.Net) Hans Schmidt, amigo y discípulo de Brahms, era un poeta y músico aficionado que se inspiró en la tradición clásica griega para componer este poema, concretamente en la estrofa “sáfico adónica”. Se trata de una forma métrica utilizada por una de las grandes figuras de la lírica griega arcaica, la poeta Safo de Lesbos, consistente en la alternancia de tres versos endecasílabos y uno pentasílabo. El título del poema, “Oda sáfica”, alude a esa estructura, empleada en las dos únicas estrofas que componen el texto. En la primera de ellas se describe el encanto nocturno de un seto de rosas, que al ser arrancadas por el poeta provocan con el movimiento de sus ramas que este se moje de rocío. En la segunda, las “flores” nocturnas tomadas por el autor son los besos de la amada, lo que origina otra forma de rocío, las lágrimas emocionadas de ella. El paralelismo entre las dos escenas queda reforzado por la similitud musical de las dos partes. El tono noble y grave de la melodía, que avanza con pasos marcados por un suave balanceo rítmico entre las sílabas del canto y las notas a contratiempo del piano, hace de esta canción una de las más originales y apreciadas de su autor. 

Schumann: Mondnacht (Noche de luna). Texto subtitulado. Anja Mittermüller, Richard Fu. Konstantin Krimmel, Ammiel Bushakevitz.



 Vídeo 1, enlace al recital completo (Wigmore Hall/Bollinger International Song Competition): https://www.youtube.com/watch?v=GZZGVD47YIA&t=2181s

Vídeo 2, enlace al recital completo en el Wigmore Hall de Londres: https://www.youtube.com/watch?v=ZkbJzCoLvCM&t=291s

“¡Oh, Clara, que éxtasis escribir canciones! Imposible explicarte lo fácil que ha llegado a resultarme… es un tipo de música completamente diferente que no ha de pasar por mis dedos… mucho más melodiosa y directa”. En una carta de febrero de 1840, un Robert Schumann entregado a un género que hasta pocos meses antes no le había atraído especialmente, el Lied, le describía a su prometida su trascendental conversión. Sabemos que un factor decisivo en esa repentina evolución fue la separación de los enamorados impuesta por el padre de Clara, Friedrich Wieck. Durante la ardua y conflictiva espera, en la que no faltó algún litigio judicial, el compositor descubrió que las canciones eran el medio idóneo para expresarle a su amada sus sentimientos más exaltados, a la par que la forma más a su alcance de desarrollar su talento creador. Estimulado por su pasión amorosa y por la lectura de grandes poetas como Heine, Goethe, Rückert o Eichendorff, escribió cerca de 140 Lieder en los meses anteriores a su boda. En ellos, además, Robert incluía mensajes cifrados utilizando los nombres de la notas, que en la notación alemana se designan con letras. El más conocido de estos guiños es el formado por las notas E - H - E, equivalentes en nuestra notación a Mi - Si - Mi. La palabra alemana “Ehe” significa “matrimonio”, el sueño que permitiría a los novios culminar su ansiada unión, y son esas notas las que establecen la base tonal del acompañamiento pianístico en “Mondnacht”. Pero además, como señala la gran especialista francesa Brigitte François-Sappey, esas letras están indicando aquí otro enlace, el del cielo (Himmel en alemán) con la tierra (Erde), la unión mítica primordial descrita en los primeros versos del poema, que el piano sugiere mediante una primera nota muy grave, “terrenal”, seguida, a distancia de cuatro octavas, por una figura del registro agudo del teclado, “celestial”, que cae delicadamente hacia la nota inicial para acoplarse con ella, trazando “una curva descendente que parece suspendida entre el cielo y la tierra”. Mondnacht pertenece a un cuaderno de canciones sobre poemas de Joseph von Eichendorff, con cuyos versos sintió Schumann una profunda identificación. En otra carta de mayo de 1840 afirmaba: “Este ciclo de canciones es el más romántico que he escrito, y hay mucho de ti en él, querida Clara”.
Ofrecemos esta cumbre del romanticismo musical en las voces de dos de los mejores intérpretes surgidos recientemente: Anja Mittermüller y Konstantin Krimmel, ambos ganadores de importantes concursos vocales y dominadores, pese a su juventud, de los complejos recursos técnicos y expresivos que demanda el género.

Ejemplar la política artística del teatro Wigmore Hall, que ofrece en abierto todos los recitales y conciertos de cámara que celebra, sin establecer ningún tipo de restricción a quienes los copiamos y reproducimos. Traducción del texto: Mateo Jarnés

Schumann: Widmung (Dedicatoria). Anja Mittermüller, Richard Fu. Texto subtitulado.

Wigmore Hall de Londres, 12-07-2026. Enlace al recital completo: https://www.youtube.com/watch?v=G9_pqnpQecg&t=582s Con esta “Dedicatoria”, compuesta a partir de un poema de Friedrich Rückert, se abre el op. 25 de Schumann, “Myrthen”, un ramillete de 26 canciones que el compositor le entregó como regalo de bodas a su prometida Clara Wieck y que aludía en su título a la tradición de ofrecer un ramo de blancos mirtos a la novia en la ceremonia nupcial. Después de una espera de 6 años motivada por la oposición implacable del padre de Clara, había llegado por fin el momento de culminar un amor apasionado y lleno de dificultades, un amor que reúne todos los elementos de una pasión plenamente “romántica”. El fervor del enamorado está presente en cada uno de los compases de “Widmung”, con su arranque exaltado, la retención del "tempo" en los versos “tú eres el sosiego, eres la paz…” y esa cita pianística final del “Ave María” de Schubert, que bien puede entenderse como un gesto de reconocimiento y gratitud a quien durante tantos años había sabido sustentar el compromiso con devoción inquebrantable. Hay que decir que Clara era una pianista brillantísima y una compositora de incipiente talento que, guiada por su padre, había triunfado como niña prodigio en las principales capitales de Europa, en tanto que Schumann, 9 años mayor que ella, por aquella época no reunía más méritos que el de una carrera musical de incierta trayectoria. La boda culminaba no sólo un azaroso noviazgo, sino también una carrera de obstáculos que incluyó un litigio judicial entre el novio y el padre de la novia. Es comprensible que Robert se identificara plenamente con el texto del poema, no sólo porque su relación con Clara había sido una fuente perpetua de gozo y de aflicción, sino porque había supuesto para él un estímulo fecundo, la fuerza inspiradora de un proceso de ascenso y maduración artística en el que había conseguido extraer lo mejor de sí mismo. Traducción de Mateo Jarnés.

Schumann: Der Nussbaum (el nogal). Anja Mittermüller, mezzo. Richard Fu, piano. Texto subtitulado.


 Wigmore Hall de Londres, 12-07-2026. Enlace al recital completo: https://www.youtube.com/watch?v=G9_pqnpQecg&t=582s

No es raro que los poemas que sirven de punto de partida a los Lieder tengan una calidad literaria bastante mediocre, que suele quedar disimulada en el resultado final. Ese es el caso de “El nogal”, de Julius Mosen: leído en un libro nos parecería almibarado y trivial; entonado por la voz y el piano, es otra cosa; nos sentimos atraídos poco a poco por lo que se nos canta y cuenta y acabamos olvidándonos de la abundancia de adjetivos redundantes y melosos. Como tantas veces, la alquimia entre música y texto produce una profunda metamorfosis: las palabras y los sonidos, al confluir, se transforman y adquieren dimensiones y significados nuevos. Conviene recordar que Robert Schumann tenía una formación literaria muy sólida, fue un notable periodista y crítico musical, leyó con avidez a los poetas de su tiempo y, en el año de su anhelado matrimonio con Clara Wieck, 1840, compuso en torno a 138 Lieder inspirados en obras de autores tan destacados como Rückert, Eichendorf o Heine. No le faltaba, por tanto, un criterio maduro en ese campo. Podemos suponer que lo que le interesó de los versos de su amigo Mosen estaba estrechamente relacionado con sus circunstancias personales: “Der Nussbaum” forma parte de un cuaderno de Lieder, los Myrthen op.25, que le ofreció a su prometida, Clara, como regalo de bodas en la víspera de la ceremonia, para la que había tenido que aguardar muchos años por la inflexible oposición de su futuro suegro. Parece inevitable que pensemos en ese tortuoso noviazgo cuando escuchamos la segunda parte del poema, en la que el nogal se convierte en transmisor de unos susurros alusivos a una muchacha "que piensa mucho y ni siquiera sabe en qué", y que, llena de incertidumbre, alcanza a escuchar esos susurros que hablan de un novio y del año que viene. Impresionante la calidad y madurez artística de esta joven mezzosoprano austriaca, que aún no ha cumplido los 23 años. Traducción del poema: Mateo Jarnés.

Schubert: Im Frühling D882 (En la primavera). Alma Ruoqi Sun, Harry Rylance (texto subtitulado)


Autor del poema: Ernst Schulze.

Traducción de Susana Weber Barón.

Uno de los Lieder más conocidos de Schubert, en el que las líneas del piano y de la voz se entrelazan con tal compenetración que sería inútil tratar de analizarlas por separado. Al igual que en “Auf dem Wasser zu singen” o en “Im Freien”, el trazado pianístico funciona a la vez como guía del canto, como fiel acompañante y como su “pareja de baile” inseparable y pleno de complicidad. Agradecemos a Susana Weber Barón su generosa colaboración.

Mendelssohn: “Auf flügeln des Gesanges“. Anja Mittermüller, mezzo; Richard Fu, piano. Subtitulado.


Wigmore Hall de Londres, 12-07-2026. Enlace al recital completo: https://www.youtube.com/watch?v=G9_pqnpQecg&t=582s

Traducción de Stephanie Tischer (Kareol) De las numerosas adaptaciones musicales de este poema de Heinrich Heine (más de 30 registrados en la página de Liedernet) esta de Mendelssohn es sin duda la más conocida. Con su ondulante sencillez, con el encanto de sus arpegios pianísticos en 6/8, parece hacernos volar, efectivamente, “en las alas del canto”. Y, aunque en realidad el poema apenas habla de música, sino de amor y de viajes a lugares lejanos y exóticos, la profunda identificación entre el título y la línea melódica ha convertido a este Lied en uno de los más representativos del género. El poema pertenece a una obra de Heine titulada, significativamente, “Libro de canciones”, y reúne algunos de los temas más apreciados por los poetas románticos: la escapada amorosa, el exotismo oriental, la comunión con la naturaleza y el embeleso de los sentidos. Mendelssohn apenas introduce variaciones en el trazado musical de las tres estrofas, confiado en el encanto incuestionable del mismo. Nos vamos a permitir una parrafada sobre el compás de 6/8, típico de las barcarolas, de las sicilianas y de muchas canciones de cuna, un ritmo por el que sentimos una especial debilidad y que está ampliamente representado en este canal: podemos escucharlo en algunas de las serenatas más bonitas del repertorio clásico (como la de Don Giovanni en el Acto II de la ópera del mismo título, o la “Sérénade” de Duparc), en muchas arias célebres (la de Micaela en el acto III de Carmen o la de Susanna en el acto IV de “Las bodas de Fígaro”) y en algún dúo (el de Susanna y la condesa en esa misma ópera). También se mecen en ese compás algunos Lieder especialmente seductores de Schubert ("Auf dem Wasser zu singen", "Der Jüngling an der Quelle"), de Schumann ("Der Nussbaum") y esa conjunción perfecta de canción de cuna y barcarola que es “Les berceaux”, de Fauré, donde el balanceo de la cunas se entrelaza a la perfección con el de los barcos en el muelle. Y, claro, la barcarola "Belle nuit, o nuit d'amour" de "Los cuentos de Hoffmann", de Offenbach.

Mendelssohn: El sueño de una noche de verano: Lied (subt.). Miah Persson, Golda Schultz. Paavo Järvi


Orquesta sinfónica de la Radio de Frankfurt, Coro de Cámara de Estonia. Enlace a la interpretación completa: https://www.youtube.com/watch?v=njdTB6HxTj8&t=1731s Grabado en la Abadía de Eberbach (Estado de Hesse, Alemania) en junio de 2014. Suele decirse que el Romanticismo cubrió de sombras, nubes grises y melancolía buena parte de la pintura y la música del siglo XIX, poniendo a menudo en primer plano los tormentos del artista (lo que produjo sin duda frutos musicales tan excelsos como los últimos cuartetos de Beethoven, el Quinteto en Do y el "Winterreise" de Schubert, el "Dichterliebe" de Schumann o las Baladas de Chopin); pero también fue la época de los valses de la familia Strauss, de las óperas de Rossini o de las Mazurcas del mismo Chopin. Y, muy especialmente, de ese prodigio de invención, alegría y frescura que es el “Sueño de una noche de verano”, de Mendelssohn. El movimiento que traemos aquí no tiene la fama de la impresionante Obertura, compuesta cuando Félix apenas tenía 17 años, ni el impulso arrebatador del Scherzo, ni el poder evocador del Nocturno; pero es, probablemente, el fragmento que más júbilo contagioso provoca, como bien puede apreciarse en esta excelente versión dirigida por Paavo Järvi. No es solo el canto exultante de las dos solistas: basta con observar las caras de felicidad del propio director y de los miembro del coro en el minuto 3’30, para entender que el disfrute que nos infunden lo están sintiendo ellos en primer lugar. Los sones radiantes de esta obra contrastan con la oscuridad de la película “El nombre de la rosa”, de Jean-Jacques Annaud, muchas de cuyas escenas fueron rodadas en este monasterio. Traducción del texto: Mateo Jarnés

Haendel: El Mesías, "The trumpet shall sound" (subtitulado). Christopher Richardson, bajo. Brett Weymark, director.


Sydney Philharmonia Orchestra & Choir. Grabado en la Sydney Opera House, 2019.

Enlace a la interpretación completa de la obra por esta agrupación: https://www.youtube.com/watch?v=bR0cEOTpYSk&t=4330s Esta aria, uno de los últimos números de El Mesías, deja de lado momentáneamente la figura central de Jesucristo para anunciar de manera imponente la futura resurrección de todos los hombres con los sones de la trompeta final. El pasaje de la Biblia en el que se basa es Corintios 15: 52-53. DISCLAIMER: All the videos posted on this channel are made for educational purposes. The only objective is to offer great musical works with their lyrics in the original language and their translation into Spanish. If the owners of the recordings wish to have them removed, they can request it from the address jose.armenta.vergne@gmail.com. Thank you.