Vídeo 2: grabado en el Wigmore Hall de Londres. Enlace al recital completo: https://www.youtube.com/watch?v=ysY5OsNWFMM&t=802s
*En el minuto 01’30 del 2º vídeo hay un problema técnico que ya estaba en el vídeo original (publicado en YouTube) y que no hemos podido corregir: la imagen se atasca y avanza a saltos durante 20 segundos. Por suerte no afecta al sonido. Como la música sigue fluyendo, hemos publicado la grabación confiando en que ese fallo técnico quede atenuado por la calidad de lo que escuchamos y la ajustada sincronización de la voz con los subtítulos.
Traducción de Susana Weber Barón.
Ofrecemos los comentarios sobre este Lied de dos destacados especialistas.
Gilles Cantagrel: “Sei mir gegrüßt!“ (“¡Que yo te salude!“) es una obra maestra. Sus cinco estrofas acaban en el mismo verso, que el compositor convierte en una especie de estribillo (“¡Que yo te salude! ¿Qué yo te bese!“) repitiendo en eco el segundo de estos deseos. La regularidad del acompañamiento, como escrito para el arpa, es otro elemento unificador de estas estrofas, relacionadas entre sí pero todas netamente individualizadas; la sentimentalidad llega a hacerse apasionada, en un clima de exaltación creciente que culmina en “pianissimo”.
El análisis del pianista y especialista en Schubert Graham Johnson va mucho más allá, ofreciendo una interpretación original del texto:
“Este es el primero de los poemas de Rückert que Schubert convirtió en Lied. Pertenece al libro “Rosas orientales”, publicado a principios de 1822. El poema, sin título, tiene la estructura de un “gazal” (una antigua forma poética de las tradiciones literarias de Oriente próximo) y Schubert eligió la 1ª línea del estribillo como título de la canción (la característica principal de este tipo de estrofas es la repetición constante de una frase clave).
(…) Aunque muchos hayan considerado este Lied una radiante canción de amor, contiene muchas imágenes que lo alejan de la expresión de felicidad: “arrebatada a mí”, “torrente de lágrimas”, “distancia hostil y separadora”, “envidiosos poderes del destino”… (…) Si aceptamos la posibilidad de que este poema, del autor que escribió las “canciones de los niños muertos”, sea una elegía por la muerte de un ser querido, muchas de sus imágenes contradictorias se vuelven más claras para los intérpretes (la dedicatoria de la canción a la madre de Bruchmann tendría un sentido más claro: ella había perdido a su hija en 1820). Rückert dice que 'solo mi saludo anhelante' puede llegar a la amada que le ha sido arrebatada. Estas palabras sugieren la posibilidad de una despedida final: la persona a la que se dirige la canción ya está al otro lado de la Gran Divisoria. La frase “desvanece el espacio y el tiempo” evoca la misma idea. Y esta imagen, a su vez, evoca a Eurídice, y todo este poema podría ser la serenata de Orfeo a su esposa perdida, una versión en Lied del “Che farò” de Gluck y, como esa obra maestra, también en una tonalidad mayor, infinitamente capaz de tristeza y patetismo.
(…) Si escuchamos '¡Sei mir gegrüßt! ¡Sei mir geküsst!' como una letanía, la obsesión de las repeticiones parece más comprensible, menos banal. El compás de eco de '¡Sei mir geküsst!' (Schubert fue valiente al repetir estas palabras una vez más, teniendo en cuenta la cantidad de veces que las hemos escuchado) da la impresión de alguien que se queda amorosamente en un recuerdo nostálgico: sabe que nunca más besará a su amada. Hay momentos reales de ira y pasión en esta música (la dramatización del verso ‘en este torrente de lágrimas' no es una pieza de retórica sino casi un sollozo de emoción), y es esta energía la que mantiene la pieza en movimiento: el deseo urgente de alcanzar y tocar a alguien en el otro mundo. El cantante puede pensar en estas declaraciones de amor como habitando una dimensión espiritual: una efusión melancólica dedicada a un espíritu que vive solo en su memoria.
(...) El salvaje estallido fortísimo de ‘Te estrecho fuertemente en mis brazos' (que antecede el verso final) parece desafiar a las propias Parcas en un último gesto de desafío. En la mente del cantante, la tumba ha sido vencida. Esto recuerda la pasión de Novalis por su amada Sofía, que murió siendo adolescente. Rückert ciertamente conocía los poemas de Novalis, y la casi mística reunión de amantes separados por la muerte se encuentra a menudo en la literatura de la época.”
Notas de Graham Johnson © 1997 https://www.hyperion-records.co.uk/dw.asp?dc=W1855_GBAJY9602808
Agradezco a Susana Weber Barón su generosa colaboración.
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